El otro día, caminando por ahí como que no quiere la cosa, me encontré con unos músicos sin afán de rutina.
Eran dos sí, vestidos muy ad hoc a su sonido, perdiéndose tantas cosas, impasibles al vértigo de la ciudad, en medio del pasto verde de la universidad en vacaciones, fumándose algo qué se yo, tocando unas notas, haciendo arte sin público ni luces, solo por el hecho de estar, de que estamos, de que estamos vivos y no importa por qué ni cuándo.
Y ahí estaban sin apuros ni incovenientes, ni papeles, ni nada de nada.
Solo ellos y su música.
Hay una grabación suya que quiero publicar, pero la quiero editar primero o tal vez la suba así, hay que verlo.
Lo cierto es que como fue tan rápida la idea de grabarlos, olvidé el sonido del enfoque automático y luego le saqué el automático pero olvidé enfocar...total que es un desastre pero va igual.
Para que se vean después cuando les toque la rutina del trabajo en unos años y añoren. O quien sabe si se convierten en artistas famosos o errantes y descubren después de tantos años que siguen siendo el mismo sonido en plena libertad.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
¿Algún comentario?
Publicar un comentario