esO QUE DEJAMOS de HACER

cOMO tantas veces, pienso en todo lo que he dejado de hacer. Aquello en lo dejé de creer, o las cosas que dejé de amar por circunstancias del tiempo.

Si en un momento, ha de llegarnos el último respiro, solo pensar en todo lo que quise alcanzar y no pude, me llena de una amargura inconmensurable.

FUI alguna vez un niño. Viví y crei que el mundo era finito pero eterno. No habia una concepción de todos los espacios. De todas las pérdidas. Era entonces todo posible, no existian las utopias ni las despedidas.
No existía yo.

No existía la obsesión memento mori, ni habia nada que se interpusiera a nuestros héroes. Los errores, como tantas otras cosas, solo eran parte del presente inmediato y nunca de un pasado lamentable.

No sé si crecer me ha hecho más inteligente o menos cuerdo. Vivir desde el pasado, me obliga a querer saber, me obliga a escribir, a no dormir. A momentos de rencor inaudito, espacios de fuga mental; recuerdos que se agolpan para atormentarme, como el fuego atormenta con sus brazos a la madera seca.

CAusa-Efecto. Dudas-Razonamientos. Sueño-VIgILIA...
tODO es irreal.
El sentido de las cosas lo da el conformismo.

¿Algún comentario?

Publicar un comentario

 

Sigue en Facebook

Casualidad n°

Licencia

Licencia